Venezuela
sin duda alguna debe ser el país del mundo donde más se práctica el
ejercicio del sufragio en el mundo. Diría el hoy muy famoso Luis Ignacio
“Lula” Da Silva: “Venezuela tiene exceso de democracia”.
Cada
vez que llegamos a un evento de votación pasamos por dobles escenarios,
siempre se nos obliga a establecer el plan B ante las salidas no
electorales que siempre tiene bajo la manga la contrarrevolución.
Extrañamente en esta ocasión la cosa esta más relajada, el estado
espiritual de dolor-fortaleza nos deja solo perspectiva del ambiente
electoral.
Sin
duda alguna es en esta ocasión en la que más debemos esperar los
intentos de cortar caminos por parte de la oposición liderada en la
actualidad por los sectores más radicales. Los partidos tradicionales
solo esperan como “caimán en boca `e caño” a ver que queda en la
rebatiña. Estamos en el escenario que de la manera que sea ellos
esperaban: la no presencia en la contienda del Comandante Chávez. Aun
desde nuestra fortaleza de estar impregnados del legado de Chávez, no
podemos esperar que la oposición no intente en este momento ir por el
premio gordo por la vía que sea. Es una contienda corta, muy emocional
donde el candidato Capriles ha intentado provocar esa emocionalidad
presente para generar escenarios paralelos que contravienen un debate
electoral.
Pareciera entonces que en este corto tiempo debemos saber campear escenarios que poco a poco irán in crescendo y
que sabemos ya están activados como lo son los cortes eléctricos,
cortes de agua, envío masivo de mensaje de textos, especulación,
acaparamiento; estos de corte semi-pacíficos que se ubican en guerra
económica y guerra psicológica. Ya hemos visto otros mecanismos de
amedrentamiento como vehículos con personas que disparan al aire,
asesinatos de extraños modus operandi, entre otros.
¿Y en adelante qué podemos esperar?
Si
la opción del abandono del camino electoral predomina, se hace factible
pensar que un evento de doble intención debe estar pasando por las
mentes de los organizadores de la rancia derecha. Nos referimos
concretamente a repetir un evento tipo Estación de Atocha
en España, que aunada a las acciones anteriormente descritas buscarían
ejercer un cambio en las tendencias de todas las encuestas y todos los
espacios de calle del país: el irreversible triunfo de Nicolás Maduro
como Presidente de la Republica para continuar el legado del Comandante
Chávez.
Es
imprescindible que estemos atentos ante estos escenarios y tener un
mínimo de organización y preparación para enfrentar estas posibles
acciones sin caer en provocaciones, recordando siempre la máxima siempre
practicada por el Comandante: ante una acción de amenaza de la derecha apátrida, profundización rotunda del proceso revolucionario.
La
consigna parece estar cantada: activar todos los planes de
contingencia, con organización y prudencia, apelando a la paz en todo
momento contra del discurso violento provocador, sin menospreciar la
capacidad del enemigo (que no es precisamente electoral); esto en todas
las instancias: gubernamental, militar y la más importante, la popular.